Era querido por todos, estaba en su mejor momento y encontró la muerte en un casamiento: Horacio Taicher, el actor “compinche” del ring

“El que conduce la fiesta es el que hace el personaje del ‘Ruso’ en la película Gatica El Mono”, fue el comentario repetido por los invitados aquella noche de casamiento que terminó en tragedia. El animador era Horacio Taicher, reconocido actor del momento por su valorada tarea profesional en el filme dirigido nada menos que por Leonardo Favio.

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Ese 9 de octubre de 1993, Horacio lo comenzó exultante. Su popularidad iba en aumento gracias a su papel destacado en la película, y como había creado una pequeña empresa de animación de eventos (Horacio Taicher Producciones), debía realizar tres presentaciones. La primera ocurrió en el salón Embajador del Hotel Bauen para celebrar una boda. Cumplió con su tarea inicial de presentación, se retiró para trabajar en otras dos y regresó al hotel ya en la madrugada del 10 para despedir a los novios, como se acostumbra en el final del festejo.

Eran las 5.45 horas de la mañana cuando, en el exacto momento en que tomó el micrófono para decir unas palabras, recibió una descarga eléctrica. Fue tal la potencia que empezó a gritar con desesperación hasta ser despedido contra una de las paredes del salón que estaba colmado de invitados. Se produjo una severa caída de tensión casi hasta el corte de luz. Horacio sufrió un paro cardíaco, cayó fulminado, fue asistido y trasladado al Hospital Mejía pero no pudieron salvarle la vida.

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Los testigos coincidieron, cuando describieron el hecho, que hasta el momento fatal todo había transcurrido con normalidad, sin ningún desperfecto. La investigación estableció que el defecto se originó en el equipo de sonido que hasta allí no había evidenciado fallas.

La muerte de un hombre querido

La noticia conmovió a todos, en especial al ambiente artístico porque Horacio (Sirochinsky, en los documentos) era una persona no solo muy querida sino también reconocida entre sus colegas. Le había costado demasiado llegar hasta allí y se encontraba disfrutando del mejor momento de su vida como artista. Leonardo Favio lo seleccionó especialmente entre otros para un papel tan preponderante como el de los propios protagonistas, los actores Edgardo Nieva –que encarnó con maestría al mismísimo Mono Gatica- y Virginia Innocenti –Nora, la mujer del boxeador-. La película, además de actuaciones más que destacadas, tuvo la participación de la hija del púgil, María Eva, quien interpretó a su abuela, la madre de “El Mono”. Armando Capo y Cecilia Cenci se pusieron en el rol del expresidente Perón y Evita, respectivamente –padrinos de María Eva-, que solían concurrir al ring side del Luna Park para disfrutar de sus encarnizadas peleas.

Fue tan así que Favio recreó como nadie una escena en la que se produjo el encuentro entre Gatica y Perón al borde del cuadrilátero mientras una multitud no cesaba de gritar: “¡El Mono y Perón, un solo corazón!”. El boxeador, entre las sogas, se agachó para tenderle la mano con la picardía propia del hombre de la calle y le dijo: “Gracias General, ¡cómo ruge la leonera! Somos los más grandes… dos potencias se saludan”. La frase, emblemática, terminó pasando a la posteridad.

La simbiosis que logró Leonardo Favio entre José María Gatica (Edgardo Nieva) y el Rusito Palenique, su fiel amigo (Horacio Taicher), fue para destacar. Era su ladero, su sombra, en las buenas y en las malas. Dijo Taicher luego de su convocatoria y el estreno, que causó furor: “Para mí fue maravilloso. Porque como actor no tenía muchas oportunidades ya que se filma muy poco. Tener la posibilidad de hacer un personaje tan hermoso como éste, sobre todo dirigido por Leonardo Favio. Si me preguntás si fue difícil tengo que decir que no. Llevó tiempo, trabajamos mucho con el libro, con Leonardo, fue muy especial. Recuerdo que me dijo: ‘Quiero mostrar con tu cara todo lo que le pasa a Gatica por dentro’. Esto no era fácil, pero fue bárbaro, muy gratificante, la experiencia más importante que tuve en mi carrera”.

A propósito de las acertadas definiciones de Horacio, es justo recordar otro pasaje superlativo en el filme en el que ambos comparten una copa, y Gatica, ya pasado de ellas, como solía ocurrir en medio de su ansiada fama, le decía al Rusito a modo de reto: “¡A mí se me va a respetar, porque yo soy cristiano. Y usted, ni siquiera está bautizado!” Y de inmediato fingía que le daba una piña. “Jejejeje”, le devolvía Palenique como respuesta, harto de esperar que de una buena vez pudieran partir del lugar, ya entrada la madrugada, mientras le insistía con resignación: “¡Vamos José, no ves que es tarde!”.

Gatica “El Mono” se había estrenado el 13 de mayo de 1993. Casi un año después, más precisamente el 2 de mayo de 1994, Horacio Taicher recibió un homenaje póstumo por sus veinte años de carrera al ganar el premio Cóndor de Plata como revelación masculina por su papel en el filme que continuaba sumando reconocimientos. Así fue que la Argentina preseleccionó a Gatica para la categoría “Mejor película en lengua extranjera” en los premios Oscar de 1994. Sin embargo, no se terminó concretando por decisión del propio Leonardo Favio, que decidió retirarla como manera de protestar y denunciar los problemas que en ese momento afrontaba la industria cinematográfica argentina.

Desde el anonimato hasta el ring de los actores

Hasta ahí el actor nacido en La Plata en 1955 había desarrollado numerosos papeles en tevé y cine pero en roles complementarios, ninguno tan trascendente para la historia como el que le tocó en Gatica “El Mono”. De niño, en la Escuela 37 Remedios de Escalada de su ciudad, era número puesto para actuar en cada celebración festiva o patria. Le encantaba postularse para hacer los personajes más importantes de la historia argentina.

Debutó en tevé en 1980 en El viejo Hucha con Osvaldo Terranova, Mirta Busnelli, Pablo Codevila y Oscar Martínez, que se emitía por ATC. Al año siguiente en el mismo canal fue parte de El planeta de Berugo, con Berugo Carámbula y Andrea Tenuta. Luego vinieron éxitos como La Tuerca, Mesa de Noticias, Gente como la gente, Clave de Sol, El gordo y el flaco, Grande Pa, La banda del Golden Rocket y Dale Loly, acompañando a Juan Carlos Calabró, su hija Iliana y Santiago Bal.

En cine también tuvo la oportunidad de codearse con grandes como en ¡Qué linda es mi familia!, junto a celebrities de la escena como Luis Sandrini, Niní Marshall y Palito Ortega. En Los hijos de López acompañó a Alberto Martín, Carlín Calvo, Cristina del Valle, Emilio Disi y Dorys del Valle. En su activa carrera siguieron películas taquilleras como Mingo y Aníbal contra los fantasmas, con Juan Carlos Calabró y Juan Carlos Altavista. Luego formó parte de Los amores de Laurita, con Alicia Zanca, Víctor Laplace y Daniel Fanego; Los colimbas al ataque con Alberto Olmedo y Jorge Porcel; y El profesor punk, siempre en un papel secundario. Hasta que le llegó su gran oportunidad que lo consagró y lo hizo más popular aún interpretando al “Rusito Palenique” en Gatica “El Mono”.

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Estaba feliz por partida doble: a los 38 años le había llegado su momento soñado. No paraban de contratarlo como animador con su mini empresa de eventos y disfrutaba desde hacía meses porque le había llegado la oportunidad de su vida con la película de Favio, que dejó una marca imborrable en el cine nacional. Se tomó con tanta seriedad aquel desafío que hasta trabajó junto a una foniatra para no caer en excesos ni faltar el respeto a nadie que pudiera sentirse tocado u ofendido, buscando interpretar correctamente la tartamudez de su personaje.

En el filme fue amigo leal y noble, muy lejos de esos que suelen acercarse al “campeón” para sacar su propio provecho. En su despedida fue definido por sus seres queridos con esas mismas palabras que enaltecen a un ser humano. Y recibió el aplauso más fuerte, el sentimiento más preciado por los artistas.